¿Sabías qué? 

Una dieta baja en FODMAP es un plan especializado para pacientes con problemas gastrointestinales, especial para aquellos que sufren de síndrome de intestino irritable (SII).

El síndrome de intestino irritable o la famosa “colitis” como seguramente lo conoces, es un trastorno del aparato digestivo que afecta a millones de personas en todo el mundo y se caracteriza por dolor abdominal y cambios en tu digestión puede ser diarrea o estreñimiento recurrentes (puede ser uno u otro o ambos) que no tienen una causa orgánica o infecciosa aparente. 

Aunque el síndrome de intestino irritable es un trastorno digestivo muy común, todavía se considera un trastorno “invisible” porque los síntomas son generalmente “ocultos” y no se pueden ver con un examen físico o radiografía.

Los síntomas más comunes del intestino irritable son:

  • Dolor abdominal
  • Diarrea o estreñimiento
  • Inflamación abdominal o gases
  • Sensación de saciedad precoz durante las comidas
  • Náuseas o vómitos

Todos los anteriormente mencionados son físicamente notorios y causan molestias en el día a día. 

Comencemos por descifrar, ¿qué es un FODMAP?

Los FODMAP son hidratos de carbono de cadena corta (azúcares, almidones y fibra) osmóticamente activos que las bacterias intestinales fermentan poco y se absorben poco. La producción de gas de su fermentación, provoca distensión intestinal e induce síntomas gastrointestinales en individuos susceptibles.

Ejemplo de alimentos con alto contenido en FODMAPs: 

Además, los FODMAP también parecen estar involucrados en la generación de síntomas a través de efectos directos e indirectos sobre la microbiota intestinal, la barrera intestinal, la respuesta inmune y la sensación visceral. 

Por lo tanto una dieta baja en FODMAP puede tener un impacto positivo en los síntomas del síndrome de intestino irritable. 

¿Cómo mejora esta sintomatología?

El principal mecanismo de acción de las dietas bajas en FODMAP es una reducción en la absorción de hidratos de carbono de cadena corta osmóticamente activos en el intestino delgado, lo que resulta en una disminución del contenido de agua intestinal y efectos posteriores en la fermentación colónica y la producción de gas.

Una dieta baja en FODMAP consta de tres pasos que se deben respetar de forma estricta para que esta sea beneficiosa; primero hay que eliminar los alimentos ricos en FODMAP y luego reintroducirlos uno a uno.

Guía rápida:

  1. Eliminación (2-6 semanas): donde se restringen todos aquellos alimentos ricos en FODMAPs antes mencionados.
  2. Reintroducción (8-12 semanas): vuelven a integrarse de manera personalizada y a tolerancia los alimentos. 
    1. Probar solo con un grupo de alimentos a la vez y evitar los restantes.
    2. Del grupo escogido, probar con un alimento durante tres días con un día de descanso entre ellos e ir aumentando el tamaño de la ración.
    3. Anotar en un diario los síntomas que se tienen.
  3. Dieta Personalizada: esta etapa es muy importante ya que esto definirá como quedará establecido tu plan nutricional de acuerdo a la tolerancia que mostraste ante los grupos de alimentos. Debe de guiarse por un experto en nutrición.

Con la dieta baja en FODMAP, existe un cierto riesgo de no obtener todas las vitaminas y nutrientes que necesita por la restricción alimentaria, por lo mismo es primordial ir de la mano siempre con un experto.

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En conclusión, la evidencia hasta la fecha sugiere que entre el 50 % y el 80 % de los pacientes con síndrome de intestino irritable refieren un beneficio sintomático con una dieta baja en FODMAP a corto plazo, siempre y cuando se lleve de manera adecuada y personalizada para cada individuo. 

Bibliografía

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